Hola de nuevo a todos!
La verdad es que he posteado bastante menos de lo que tenia pensamiento durante mi estancia Erasmus en Aber. Cierto es que este rincón lo he dejado más para resolver dudas y datos académicos de la estancia.
Por otra parte y tras dos semanas de volver a la rutina en mi tierra (de la que ya iba habiendo ganitas =3) me gustaría dedicar una ultima entrada en este blog a mi experiencia personal el Aber y en lo que ser Erasmus representa en realidad.
Todos aquellos que me hablaban de la experiencia de mi vida no se equivocaban. No erraron ni una milésima al decir que nunca sería la misma después de esto. Da igual cuantos años me haya tirado en Córdoba viviendo de manera independiente, no es comparable a vivir en UK.

Aún recuerdo el día que llegué... un 14 de septiembre de 2011 después de haber pasado 5 días en Londres con mi familia. Recuerdo que iba cargada de maletas y bolsas y un muchacho galés muy amable me acompaño parte del viaje y hasta el taxi ^^. Recuerdo la sensación de salir de la estación y sentir aire galés en mis pulmones, todo era diferente a estar en casa, por fín estaba de Erasmus!

Recuerdo el hotel en el que me hospedé, una habitación pequeña en la que apenas cabíamos mis maletas y yo, en una casita que habían remodelado como casa de huéspedes. El suelo de madera crujía al paso, los ventanales dejaban ver un cielo color grisáceo, el sonido de las gaviotas y los cuervos se colaban por las ventanas y el olor del mar inundaba el ambiente novelesco.
Aprendí a moverme sin que nadie me ayudase incluso sin que nadie me entendiese, pues al principio si me costaba la vida saber que me decían los tenderos, mi casero, los profesores... me hallaba inmersa en algo más grande de lo que nunca había vivido.
Y de pronto caminando emocionada por las calles de este pueblo me encontré con la visión de una bahía que nunca podría olvidar...

El Royal Pier coronado con la forma de miles de pájaros que como jirones de nubes cubrían el cielo de Aber...

El Old College se alzó frente a mi dejandome sin aliento ante aquel majestuoso edificio del siglo XIX para dejar paso mas adelante a la visión de las ruinas del antiguo castillo de Aberystwyth.
Algo que sin duda hay que ver con propios ojos, no importa cuantas fotos veais, no es comparable...
Aberystwyth: Estuario del río Ystwyth
Cada rincón, cada momento, me ha hecho crecer como persona he aprendido miles de cosas sobre la vida, las amistades y muy importante: sobre mi misma.
Aberystwyth está lleno de anécdotas, sus calles llenas de recuerdos y cada día de mi vida lo recordaré no como una experiencia que mejoraría mi situación con respecto a los idiomas sino también una experiencia que me hizo encontrarme y mejorar como persona.
Aberystwyth está lleno de anécdotas, sus calles llenas de recuerdos y cada día de mi vida lo recordaré no como una experiencia que mejoraría mi situación con respecto a los idiomas sino también una experiencia que me hizo encontrarme y mejorar como persona.
Gracias a todos los que habéis hecho de este viaje, parte imborrable de mi vida.
Gracias de todo corazón!
Helen.







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